BIENVENIDO/A

Espacio de relajación y reflexión, el diván tiene sus orígenes en la antigüedad al discurrir a largo de las paredes de las viviendas romanas más acomodadas y constituir en la arquitectura palaciega islámica una estancia privada común para el reposo y el deleite.

"El diván de Nur" viene a ser un lugar virtual para la catarsis que provocan enclaves, historias, vidas, ciudades, sitios y paisajes del mediterráneo.


Una mirada introspectiva, retrospectiva y exploratoria por al-Andalus, el Magreb y la diversidad cultural del Mare Nostrum de una historiadora en permanente búsqueda

martes, 11 de marzo de 2014

Dos poetas sirios en la Fiesta Mundial de la Poesía Árabe. Córdoba.1963.


La Fiesta Mundial de la Poesía Árabe (12-18 de Mayo de 1963) fue uno de los primeros eventos culturales internacionales de la historia contemporánea de la ciudad al congregar no sólo a las principales autoridades científicas y diplomáticas hispanoárabes del momento sino a reputados poetas y artistas, quedando constancia en el siguiente No-Do (No-Do Nº 1063C.2005-1963).
La celebración coincidió con los actos del IX Centenario de la muerte Ibn Hazm en la II Semana de Cultura Hispanomusulmana. Representando a Siria, Nizar Qabbani y Salma al-Hafar al-Kuzbari leyeron en el Salón Liceo del Círculo de la Amistad una serie de poemas en árabe y francés. Córdoba influyó notablemente en su obra suscitando evocación y nostalgia por su Damasco natal, un tema clásico en la literatura siria,  reproduciendo a su vez la añoranza que también sintió el emir omeya Abd al-Rahman I, doce siglos atrás. 


Salma al-Hafar al-Kuzbari y Nizar Qabbani en la Fiesta Mundial de la Poesía Árabe. Córdoba 1963. 

NIZAR QABBANI. (Damasco 1923- Londres 1998)
A comienzos del siglo XX se dieron varios intentos de renovar la poesía árabe entre cuyos pioneros se encuentra este autor. Qabbani abordó en verso libre la sexualidad, el amor y la sensualidad en lo femenino desde una profunda sencillez y sinceridad. Autor de una treintena de libros de poemas (Amada mía, Dibujo con palabras, Apuntes en el cuaderno de la derrota) así como de novelas y teatro, fue considerado "el poeta de las mujeres y el amor", por su lírica sensual, cercana y musical.  


En su obra más conocida y consagrada “Kitāb al-hubb” (El libro del amor), trató de escribir poesía de manera apasionada, nueva, ligera, sin peso ni ornamento y abandonando el metro y la rima. Inspirado por Balquis al-Rawi, su segunda esposa, refleja tanto la alegría como el sufrimiento, la serenidad o la explosión emocional.

Aunque su estilo recibe influencia francesa con retazos de romanticismo, simbolismo y realismo, Qabbani, resulta difícil de clasificar, convirtiéndose en uno de los grandes poetas árabes contemporáneos con mayor transcendencia. Sus poemas suscitaron polémica, censura, crítica por parte de autoridades religiosas y de los sectores sociales más conservadores. Sin embargo los jóvenes árabes de la década de los sesenta encontraron en él un referente donde identificarse gracias a sus versos y denuncia político-social.  
Grandes artistas de la canción árabe como Umm Kulzum, Abd al Halim Hafed, Fayruz tomaron sus letras, llenas de pasión elevando a Qabbani a unas cotas de popularidad inalcanzables hasta el momento. Aún hoy el célebre iraquí Kadim al-Sahir y la cantante libanesa Mayida al-Rumi siguen musicalizado gran parte de sus conocidos versos.





Qabbani, coincidió en Córdoba con los años en los que residió en España como agregado cultural de la Embajada de Siria. He aquí algunas emotivas impresiones de su estancia en Córdoba y Andalucía.

“Ahora en Andalucía, podré inspirarme sobre la tierra en la que sonaron los versos árabes hace mil años, 
con lo cual el hilo de seda que unía a Damasco y Córdoba vuelve a unirse" (1)

“Espero volver a Córdoba otras muchas veces para vivir con mis recuerdos. 
Cada vez que quiera acordarme de mi propio hogar, de mi padre, de mi madre, volveré a esta dorada tierra de Andalucía que es para mi un refugio sentimental cuyo fuego no puede extinguirse"(2). 

Por la calles de Córdoba, a menudo, me he metido la mano en el bolsillo para sacar la llave de mi casa en Damasco(…)
        Estas casas cordobesas, dormidas sobre un lecho de violetas, 
         de arrayanes, de mosaicos y de alabastro, 
parecen esconderse entre vuestros callejones, estrechos y retorcidos, como paraísos que no quieren ser hallados en su silencio(3) 


SALMA HAFFAR AL-KUZBARI  (Damasco 1923 – Beirut 2006) 
Hija del primer ministro sirio, Lutfi Al-Haffar (1888-1968), que sufrió el exilio en la época del mandato francés, recibió una educación cosmopolita a caballo entre Siria y  Líbano.
Tras enviudar muy joven, contrajo matrimonio con el embajador sirio, Nader Kuzbari que también asistió a la Fiesta Mundial de la Poesía Árabe. Aportamos algunos testimonios fotográficos y una bella declaración de aquellos días.
 
“Córdoba es la poesía misma. Sus piedras y sus monumentos, sus jardines, sus patios, sus surtidores hasta sus estrellas, nos cuentan sin cesar con ternura, las más bellas narraciones de gloria, de amor y de amistad entre los españoles y los árabes"(4) 


 Salma Haffar al-Kouzbari junto al alcalde de Córdoba (arriba) y Nader KouzbarI (abajo) con motivo de la Fiesta Mundial de la Poesía Árabe. Córdoba. 1963.  Archivo Histórico Municipal de Córdoba.  

Gran defensora del papel de la mujer en la sociedad árabe, dejó un repertorio literario de relatos, novela, biografías  y poesía en árabe, francés y español.  Su libro “Fi zilal Al-Andalus” (A la sombra de Al-Andalus), publicado en Damasco en 1971, demuestra el conocimiento que la autora tenía sobre la historia de al-Andalus al evocar el esplendor cultural de los omeyas con pinceladas sobre la Arruzafa y Madinat al- Zahra que pudo visitar durante su paso por la ciudad.
La novela, “‘Áynan min Ishbiliyya” (Una mirada desde Sevilla.1965) refleja la inspiración que le proporcionó su estancia en España y sus distintos viajes por Andalucía, trabajo por el que fue galardonada en nuestro país.
En su único libro de poemas en español, “La víspera del viaje”, 1994, como en la mayor parte de su obra lírica, rinde culto a los temas clásicos de los autores sirios como la nostalgia, el recuerdo, la naturaleza y por supuesto al amor. Una añoranza también hacia España que también le acompañó en el ocaso de su vida tal y como se aprecia en su último libro, “Dikrayat Isbaniyya wa Andalusiyya ma’a Nizar Qabbani wa rasa ‘ilihi”. (Recuerdos de España y Andalucía con Nizar Qabbani y sus cartas.2001).

(1) Diario Córdoba. 14 de Mayo de 1963
(2) Diario Informaciones. 27 de Mayo de 1963
(3) MARTÍNEZ MONTÁVEZ, P. (1992). Al-Andalus, España, en la literatura árabe contemporánea. La casa del pasado. 
(4) Diario Córdoba. 15 de Mayo de 1963.


©Virginia Luque Gallegos. Todos los derechos reservados. Citar el blog si se toma como referencia.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Córdoba y Marrakech.Trasvase artístico durante la época almorávide.


Viajé hasta Marrakech con el deseo de visitar Tinmel y Agmat, a unos treinta kilómetros de la capital a fin de conocer las tumbas de los reyes de taifas de Sevilla y Granada: al-Mutamid y Abd-Allah. Todavía recordaba con claridad las memorias del rey granadino, traducidas por Emilio García Gómez con su peculiar estilo. Pero el destino quiso que estos adversarios en vida, fueran vecinos  eternos gracias al cautiverio de su verdadero enemigo, Yusuf ibn Tasfin.  

Yusuf ibn Tasfin, (1061-1106) creció entre dunas y camellos. No hablaba apenas el árabe y representaba el verdadero modelo de hombre piadoso, alejado de relajadas costumbres y convencido de la necesidad de islamizar los clanes bereberes que poblaban el Magreb. 
Entre los años que van entre 1062 y 1106, Tasufin apareció como líder indiscutible del Islam Occidental, creador del imperio y de la doctrina almorávide que él mismo consolidó legándolo a su sucesor. En veinte años, consiguió dominar el Magreb gracias a sus aptitudes como estratega militar y de perfil de hombre muy religioso y rigorista.  Con la oportunidad que le supuso la batalla de Zallaqa (1086), decidió aprovecharse de las luchas intestinas de los reyes de taifas andalusíes para ir destronando a cada uno de ellos (Granada, Málaga, Almería, Sevilla, Badajoz y Valencia.) 

Tal y como refiere Richard Fletcher, los nuevos gobernadores almorávides no fueron demasiado apreciados en Al-Andalus ya que se presentaron como libertadores, pero se comportaron como conquistadores. La presencia de estos hombres venidos del desierto resultaba poco habitual a los andalusíes ante los cuales había que inclinarse. Su atuendo que velaba casi los ojos, provocaba una actitud amedrentante a aquellos con los que se cruzaban por las calles de las ciudades. Se abre, pues, un período en el que sin embargo terminaron produciéndose intercambios en ambos sentidos. Si los almorávides, se sedentarizan echando raíces en el Magreb, al-Andalus se berberiza adoptando nuevas costumbres en la mesa, el atuendo, el habla y hasta en los púlpitos de las mezquitas. 
Yusuf ibn Tasufin estableció corte en Marrakech y viendo la muerte venir, regresó a la península en el año 1102 para nombrar a su hijo Ali ibn Yusuf sucesor del imperio almorávide y gobernador de al-Andalus en Córdoba, que durante este corto periodo volvió a ser capital. A los pocos años Ibn Tasfin murió víctima de una larga enfermedad tras haber sido reconocido por el califa abassí de Bagdad.  

Pero el tiempo, infatigable y atroz, cambia el curso de la historia aniquilando, poderes, imperios, sociedades, borrando incluso testimonios. Sin embargo como una rosa sedienta en el desierto, en medio de un entorno extraño e inconexo, la tumba de Ibn Tasufin sobrevive aún en Marrakech, a pesar de pasar desapercibida.

Aunque finalmente no logré desplazarme hasta Agmat para visitar los mausoleos de los reyes andalusíes apresados por el sultán almorávide, terminé descubriendo su tumba que se hallaba no demasiado lejos de la Kutubiyya, cruzando la Avenida Houmman al-Fetouaki.
Me costó trabajo localizarla ya que no venía en ningún plano. Sólo teniendo una conversación con un ciudadano, éste terminó indicándomela. En medio de una calle, donde paran autobuses y pasan a toda velocidad ciclomotores y automóviles, pude divisar algo parecido a una qubba, bien camuflada entre talleres de automóviles, locales destartalados. En la fachada, sólo quedaba un cartel que indicaba su nombre y curiosamente, un número de teléfono, probablemente para concertar la visita al catafalco.




Tumba de Yusuf ibn Tasfin en Marrakech
Pero volvamos nuevamente al siglo XII, y al momento en el que su sucesor, Ali ibn Yusuf, (1084-1143) tomó el poder, período muy complejo por el avance de los reinos cristianos sobre al-Andalus, que obligó a que gran parte de sus ciudades reforzaran sus fortificaciones como la cerca de Sevilla, las murallas de Marrubial en Córdoba, Niebla y otras urbes. Ali ibn Yusuf ordenó la ampliación de los baños califales con espacios abiertos a un jardín, de igual modo mandó reparar la "noria" probablemente la Albolafia
Por otro lado la población andalusí comenzó a rebelarse contra el dominio político producido por el fuerte contraste social y cultural existente entre la sociedad autóctona y los bereberes norteafricanos. Un gobernador, Zubayr ibn 'Umar al-Mulattin edificó una gran almunia en los alrededores de la ciudad, hacienda muy conocida por la calidad de sus almedros.
Pero, precisamente en el año 1121, Córdoba vive una auténtica revuelta producida entre una mujer y un soldado almorávide que acabó con la expulsión del gobernador local y el saqueo de su palacio. Los alfaquíes cordobeses evitaron un verdadero baño de sangre al frenar un contingente que el emir tenía previsto enviar a la capital andalusí. 

Lejos de pormenorizar, sonadas campañas, avances y retrocesos en la expansión territorial de al-Andalus, tal y como relatan las principales crónicas, nos interesa conocer el trasvase del arte andalusí a la actividad edificatoria de las ciudades magrebíes. Artistas andalusíes intervinieron en la planificación y decoración de edificios almorávides, exportando paradigmas califales a la Qubba al-Barudiyyin de Marrakech.  
El sultán Ali Ibn Yusuf “hizo venir de Córdoba, artesanos que construyeron o restauraron un gran número de edificios en Fez” y ampliaron la mezquita al-Qarawiyin embelleciéndola con seis cúpulas de mocárabes y nervaduras que contenían yeserías de ataurique. De allí también  vinieron los capiteles del mihrab y de la qubba y el gusto por el entrecruzamiento de los arcos.

Cúpula de la Qubba al-Barudiyyin de Marrakech. Inspirada en la cúpula gallonada
de la maqsura de la mezquita aljama de Córdoba.


Qubba Barudiyyin de Marrakech. Exterior.


De un taller, también de Córdoba, probablemente de un artesano o submaestre llamado Aziz, salió una de las más laboriosas obras cumbres del arte mueble andalusí e islámico:  
El almimbar que Ali Ibn Yusuf encargó en un principio para la mezquita al-Qarawiyin de Fez pero que luego se ubicó en la gran mezquita de Marrakech, situada en alcázar destruido después por los almohades. 
Dicha obra fechada entre los años 1131 y 1145 no era sino una especie de cátedra con varios escalones, donde el predicador (jatib) se situaba en los peldaños inferiores ya que el asiento se reservaba simbólicamente al profeta Mahoma. “Al-Hulal al-mawsiyya”, una fuente tardía del siglo XIV refiere que el almimbar  era de una consumada perfección estando fabricado con piezas de madera, sándalo rojo, amarillo con ornamentos metálicos (de oro y plata).


 Almimbar producido y encargado en Córdoba por el sultán almorávide Ali ibn Yusuf ibn Tashfin.

En realidad se emplearon más de cien piezas desmontables de selectas maderas como cedro, boj o azufaifo con una prodigiosa talla de elementos vegetales e incrustaciones de marfil pintado de verde con tonos dorados. Todas ellas fueron transportadas hasta constituir una cátedra de nueve escalones con ruedas que alcanza casi cuatro metros de altura. El fastuoso alarde de su minuciosidad sorprende, ya que cada una de las tabicas de marquetería son diferentes si bien recuerdan a la técnica empleada en cajas, arquetas y botes de marfil omeyas. Sin embargo sus labrados, cinceladuras y viva policromía superan a dichos objetos convirtiendo a esta obra única en su género. El ataurique se enreda y complica bajo arquerías polilobuladas y fajas de motivos geométricos complejos y regulares alrededor de lacerías de ocho. Por otro lado, la epigrafía testimonia la ejecución con textos coránicos y fórmulas votivas.






Detalles de motivos decorativos del almimbar. Palacio al-Badi. Marrakech
Su esplendor seguramente llegó a sorprender al sultán almohade Abd al-Mumin que a pesar de saquear la mezquita y el alcázar almorávide salvó esta pieza cumbre del siglo XII para ser luego emplazada en la mezquita Kutubiya hasta los años sesenta del siglo XX.
No obstante, el deplorable estado de conservación llevó a que el reino de Marruecos firmara un convenio con el departamento de arte islámico del Museo Metropolitan de Nueva York para su restauración.

Traducción de la inscripción epigráfica que rodea el asiento del almimbar:
 “Este minbar fue fabricado en la ciudad de Córdoba, que Dios la proteja, para esta gran mezquita venerada, que Dios lo conserve junto con la palabra del Islam. Fue terminado…” El nombre de “Aziz”.

Y desde la tristeza que provoca la pérdida de una oportunidad de cooperación entre España o Andalucía con Marruecos en pro la rehabilitación de este patrimonio común, yo contemplaba dicha obra cumbre en una de las salas del Palacio al-Badi de Marrakech ante estrictas medidas de seguridad. Un almimbar que no sólo simboliza el trasvase artístico durante la época almorávide sino que constituye un testimonio inigualable de la magnificencia andalusí en el Magreb.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BLOOM, J. M., et al. The Minbar from the Kutubiyya Mosque, Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, 1998.BOSCH VILA, J. Los almorávides. Granada. Servicio de Publicaciones de la Universidad. 1995. DOODS (ed), JERRILYNN, D. Al-Andalus. Las artes islámicas en España. 1992. FLETCHER, R. La España musulmana.University of California Press, 1992.GUICHARD, P. De la expansión árabe a la reconquista : Esplendor y fragilidad de Al-Andalus. Granada Fundacion Legado Andalusí, 2002. HERNANDEZ JIMÉNEZ, F., “El almimbar móvil del siglo X del la mezquita de Cordoba”, Al Andalus, 1959, 24. IBN IDHARI, Al-Bayan al-mughrib.III Parte..Trad. A. Huici Miranda. Valencia, 1963.TERRASSE,H. “Chapiteaux omeiyades d’Espagne á la mosquée d’al-Qarawiyyin de Fés”. Al-Andalus. 28:1.(1963)VIGUERA, M, J. Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes : Al-Andalus del XI al XIII, Madrid, Mapfre, 1992.


©Virginia Luque Gallegos. Todos los derechos reservados. Citar el blog si se toma como referencia. Fotos del almimbar y detalles. Programa Euromed Al-Qantara.